Elegir un veneno

¿Qué fuente de energía es más contaminante? ¿Qué entendemos por contaminación? La Comisión Europea, ese organismo empeñado en llenar huecos en nuestras vidas con iniciativas como la normalización de la curvatura de los plátanos, ha tenido a bien encargar las cuentas.

El proyecto ExternE ha tratado durante quince años (de 1991 a 2005) de fijar una metodología de trabajo para dar respuesta a las dos preguntas iniciales en toda su extensión. Se han considerado así las cadenas completas, desde la extracción (para fuentes de energía no renovables) hasta la producción, sin olvidar ningún paso intermedio: construcción de las centrales, fabricación del panel solar o el aerogenerador, procesamiento de combustible atómico o tratamiento de residuos, entre otros y según procediera.

Uno de los logros más destacados que se esconde (¡literalmente!) dentro del mastodóntico estudio es la cuantificación de diferentes emisiones características, tipos de contaminación, para las cadenas de producción energética en sus diferentes modalidades: carbón, petróleo, gas natural, energía nuclear, saltos de agua, granjas solares y molinos de viento, utilizando para ello instalaciones típicas. (GHG, de las siglas inglesas Greenhouse Gases), (SO2), (NOx), partículas en suspensión de diámetro medio 2,5 µm (PM2,5), , compuestos orgánicos no volátiles diferentes del metano (NMVOC) y emisiones radioactivas: todos ellos aparecen medidos y normalizados, en kilogramos por kilovatio-hora. He aquí una síntesis gráfica:

Algunas notas. Primero: los datos en crudo están en el informe ExternE-Pol: Extension of accounting framework and policy implications, y un poco más cocidos en Swivel, como conjunto de datos listo para remezclar.

Segundo: si no se muestra en , no se ve nada. De modo que se puede entender el eje vertical, grosso modo, como “órdenes de magnitud”. El cero corresponde a 1 nanogramo (10-9 g), el 1 a 10 nanogramos, el 2 a 100, el 9 a 1 gramo, el 12 a 1 kilo…

Tercero: aunque el gráfico está en inglés, se entiende (espero). Hard coal se refiere a la hulla y a la antracita (no al lignito ni a la turba); PWR indica el tipo de reactor nuclear más común en España, el de agua a presión; los paneles solares producen con los niveles de insolación típicos de aquí.

Y algunas conclusiones rápidas:

  • La generación de electricidad a partir del petróleo libera al medio 100 veces más metales pesados que el proceso equivalente con gas natural.
  • No es cierto que el ciclo del carbón libere al aire más radiactividad que el nuclear (como era de esperar, ya que se están teniendo en cuenta todas las fases, incluyendo el enriquecimiento y la gestión de residuos de diferente intensidad). Sí es así, si tan sólo tenemos en cuenta la fase de generación (ver Coal Combustion: Nuclear Resource or Danger, de Alex Gabbard, en la web del Laboratorio Nacional de Oak Ridge).
  • La emisión de gases de efecto invernadero en el ciclo completo de la generación solar fotovoltaica es aproximadamente 10 veces superior a la de la energía hidroeléctrica o nuclear.

Para conocer el conjunto completo de suposiciones y cálculos realizados hay que darse a la temible tarea de leer el estudio en toda su extensión. Pero la conclusión más contundente está a la vista y es mucho más breve: no existe la fuente de energía limpia. Escoged vuestro veneno.

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