La verdadera historia de MercadoLibre.com

Inexacta. Incompleta. Sesgada. Con cierta frecuencia Wikipedia recibe estas —y otras— acusaciones, pero el común de los internautas las ignora y continúa con su vida y sus dosis diarias de información. A menos, claro, que sepa la verdad. A menos que “estuviera allí”.

Logo MercadoLibre.com

Logo actual de MercadoLibre.com. El antiguo era una logomarca más simple, en azul y naranja. No guardé ninguno por un inoportunísimo incidente relacionado con el aterrizaje de los cabezales de un disco en sus platos.

Al menos por una vez yo estuve allí, y sé la verdad. Wikipedia recoge la historia del portal de subastas con una omisión perturbadora: la de su sucursal en España. Ni la versión española de la enciclopedia ni su contraparte inglesa recogen la existencia de dicha delegación cuando se relata la meteórica expansión de la compañía desde sus orígenes argentinos a todo el mundo hispanohablante. Y, sin embargo, yo fui webmaster de MercadoLibre España Actividades de Internet, S.L., subsidiaria entonces de MercadoLibre.com, durante seis meses del año 2000.

Eran tiempos heroicos en la Red. Todos pensábamos que nos haríamos ricos en las nuevas tierras, que encontraríamos exuberantes minas de oro y diamantes, listos para ser recogidos, sólo con saber un poco de HTML. Desde su sede en un piso de la séptima planta del 21 de la pomposa calle Velázquez, en Madrid, MercadoLibre se lanzó a la conquista de las mentes de los usuarios. “Para comprar y vender de todo”, era su lema. Nada menos que Fidel Castro, personaje poco dado a interponer demandas por uso indebido de su imagen, anunciaba en televisión el nuevo lugar al que acudir para ganar unas (todavía) pesetillas o conseguir el último gadget a precio de ganga. Yo trabajaba en la habitación más pequeña de la oficina, de cara a una pared, con una ventana a la derecha que proyectaba una inmisericorde luz que ahogaba la de mi monitor y de espaldas a la puerta, siempre abierta al pasillo. Tenía un compañero encargado del mantenimiento de sistemas. Juntos formábamos todo el departamento técnico de la empresa en España.

¿Objetivos? ¿Qué objetivos? Un día había que preparar un microsite para antesdeayer. Al día siguiente se cancelaba. Un mes después tenía que estar hecho —con el webmaster adecuadamente enviado a Buenos Aires, porque se trabaja mejor con cinco husos horarios de retraso respecto de la oficina del jefe. Entre otros logros, recuerdo que introduje Linux en la empresa como servidor de formateo de imágenes. También fui pionero en el uso de escáneres para sacar fotos cutres de objetos que tenían que salir a subasta justo cuando uno de los comerciales se había llevado la cámara digital —no estaban los tiempos para tener más de una. ¡Y el día en que se vendió la primera moto! Hicimos una fiesta; sin embargo, no creo que se vendiera ninguna más en el tiempo que estuve. Incluso conseguí que se contratara a una becaria —qué lejos ha llegado, figurada y literalmente. Naturalmente, salí de allí en cuanto recibí una oferta por más dinero, lo que era relativamente común en aquellos tiempos dorados para cualquiera que tuviera un título que oliera a ordenador.

Por entonces no se percibía un duro por las subastas: para animar al público a participar aún no se cobraban las comisiones a vendedores que hoy son típicas de eBay. La principal fuente de ingresos fue la personalización de la web para terceros, es decir, la creación de sitios de subastas independientes, movidos por el backend tecnológico de MercadoLibre.com (implementado en PL-SQL, para el que tenga curiosidad por esos detalles grimosos). De los clientes de MercadoLibre.es, el de más volumen era un sitio especialista en subastas y ventas directas de material informático de segunda mano: SubastasPC.com. Todos los meses cerraban más operaciones y por más dinero que la propia MercadoLibre.es, incluyendo todas sus categorías de producto. Yo implementé la parte de cliente de una de las primeras versiones de esa web.

Un año después de mi marcha, la estadounidense eBay decidió finalmente alcanzar el dominio total del mercado de subastas mundial por medio de las adquisiciones de las principales firmas del sector en cada región. En Latinoamérica se hicieron con una participación del 19% en MercadoLibre.com, entonces dominante frente a su competidora DeRemate.com. En Europa, sin embargo, la primera casa de subastas virtuales no era MercadoLibre (que sólo operaba en España, y ni siquiera aquí era número uno), sino la francesa iBazar. Por tanto, eBay adquirió iBazar y se deshizo de la sucursal española de MercadoLibre. En un ejemplo de manual de lo que un MBA llamaría “integración hacia atrás”, el comprador no fue otro que su cliente principal: SubastasPC.

Aquí es donde la historia pasa de ser un vodevil de puntocom a uno de policías y ladrones. MercadoLibre.es siguió adelante con una existencia paralela a la de su antigua matriz. Operaba, además, sobre la misma plataforma tecnológica, ya que en el acuerdo de adquisición se incluyó una cláusula de soporte por tres años. Existía otra web paralela, AWS.es, que también era el nombre de una tienda brick&mortar (no virtual, real, en dialecto gurués); la diversidad de marcas fue una de las herramientas que Alberto Garrido, propietario de SubastasPC, utilizaría para perpetrar presuntamente la primera estafa electrónica a gran escala de España. Los artículos puestos a subasta por SubastasPC se cobraban a sus ganadores por adelantado mediante transferencia bancaria, pero se entregaban o no dependiendo de un complejo algoritmo que parecía tener en cuenta el tiempo atmosférico, los resultados de la última bono-loto y, sobre todo, el precio de cierre de la subasta. Presuntamente (insisto), si éste era muy bajo, el artículo no se enviaba y se subastaba de nuevo. Presuntamente (vuelvo a insistir) también, la empresa ponía a subasta stocks de los que no disponía para adquirirlos a posteriori a precios que garantizaran beneficios, aunque eso supusiera enviar los artículos con meses de retraso. Los ordenadores adquiridos por los usuarios de MercadoLibre.es quedaban obsoletos antes de ser entregados, y los precios, quizá gangas en el momento de su compra, terminaban por convertirse en robos descarados.

Así, MercadoLibre.es y sus hermanas empezaron a acumular denuncias. FACUA reunió cientos de ellas para emprender acciones contra Alberto Garrido, y éste acabó detenido por la Guardia Civil en junio de 2003 en su nave industrial, que había mudado casualmente de Las Rozas a mi propia localidad de residencia, Villaviciosa de Odón. Naturalmente, nadie acaba en la cárcel, al menos en primera instancia, por fruslerías así. Consta en los papeles al menos una detención más, ya en 2007 y por el mismo delito, aunque se cita en algunas fuentes que cuenta con un currículum de “alrededor de 20” encuentros con las fuerzas del orden, así como el honor de ser el primer multado por envío de spam en España. Por lo que se puede ver en el BORME y en otros lugares, en esa época nuestro amigo debió abandonar el mundo de internet para saltar al nuevo Eldorado, el negocio inmobiliario. No quiero ni pensar en cómo le habrá ido —a sus clientes, por supuesto.

Con estos antecedentes no es extraño que en MercadoLibre.com se hayan asegurado de omitir la existencia de su malograda sucursal española en el relato de su historia. Algo más lamentable es que ese descuido se haya contagiado, casi palabra por palabra, a las páginas de la Wikipedia en español. Al menos se cita la procedencia de la información: la propia compañía, a través de PR Newswire, una empresa del grupo United Business Media especializada en la distribución de notas de prensa y material de relaciones públicas. También se avisa de que el artículo no sigue las convenciones de estilo enciclopédicas, aunque no del problema más evidente: la información no es neutral. De un modo directo o indirecto, MercadoLibre ha conseguido eliminar (”redactar”, dicen los más americanófilos) las referencias a un incómodo pasado en España. No os molestéis en mirar en Wayback Machine: no encontraréis nada. Por algún motivo esto me ha recordado al gran magufo J. J. Benítez, que una vez escribió un libro en el que una de cada diez frases —por lo menos— era ésta: “¿Casualidad? Lo dudo.”


P.D.: Me diréis que si no edito la Wikipedia para que recoja esta historia de forma más precisa es porque soy tonto o alguna cosa peor. Tengo usuario en Wikipedia, pero lo cierto es que soy parte interesada, al menos en la primera parte. A nueve años vista los malos recuerdos se han desdibujado, y ahora para mí MercadoLibre fue la base de una carrera profesional de la que me encuentro muy satisfecho. En MercadoLibre aprendí muchas cosas que no hay que hacer, pero también algunas que sí. Sin embargo, no ocultaré que tengo la esperanza de que algún enciclopedista utilice este artículo como punto de partida para añadir las piezas que faltan en el relato de una empresa de los tiempos de la eclosión de Internet en España.

Enlaces:

  1. FACUA, 24/06/2003, Los propietarios de SubastasPC también utilizan en España el dominio MercadoLibre.es.
  2. PC World Digital, 25/06/2003, El propietario de SubastasPC, en libertad con cargos por presunta estafa.
  3. El Navegante (suplemento de tecnologías de El Mundo), 11/08/2003, Facua recibe más de 230 denuncias contra una empresa de subastas ‘online’.
  4. CiberPaís (suplemento de tecnologías de El País), 02/09/2004, Los seis años de la historia del basurero nacional.
  5. Ideal, 02/03/2007, Detienen a un estafador de cientos de personas en una web de subasta de objetos.
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