Los sabios de la torre Eiffel

¡Ah, la torre Eiffel! Pocas ciudades —pocos países— pueden presumir de un símbolo tan universalmente reconocido y apreciado. Su historia es conocida: concebida como monumental puerta de entrada a la Exposición Universal de París en 1889, sufrió ataques desde su misma concepción por parte de la intelectualidad de la época:

Alta y magra pirámide hecha de escaleras de hierro, esqueleto desgraciado y gigante, cuya base parece aprestarse para sostener un formidable y ciclópeo monumento, abortado en un ridículo y flaco perfil de chimenea de fábrica.

Guy de Maupassant

El éxito de público de 1889 acalló las críticas, pero las amenazas sobre el monumento continuaron a lo largo de los años. Gustave Eiffel, su impulsor, hubo de sostener, muy literalmente, su torre. Lo consiguió gracias a diferentes acuerdos para su uso científico, a veces financiados por el propio Eiffel. Así, la torre albergó una estación meteorológica desde su culminación en 1889. Diez años más tarde, un enlace experimental de telefonía sin hilos se estableció entre la torre y la cúpula del Panteón, a cuatro kilómetros de distancia. En 1903, mientras el ejército francés confiaba sus comunicaciones a una red de torres ópticas de señalización y palomas mensajeras, Eiffel financió la red de radiotelegrafía propuesta por el pionero de la radio Gustave Ferrié y alojó su emisor central en la tercera planta de la torre. 1909 vio la construcción de un pequeño túnel de viento en la base de la torre.

Pero la ciencia siempre estuvo presente en la mente de Eiffel. Observad esta foto:

Primera planta de la torre Eiffel. Panorama montado a partir de tres imágenes tomadas desde Champ de Mars. (Foto propia)

¿Los veis, en la base de la primera planta, en letras doradas? Ampliemos la imagen:

Detalle de la primera planta de la torre Eiffel, mostrando nombres de científicos e ingenieros de renombre franceses hasta 1889. (Foto propia)

Cauchy, recordado por tantas contribuciones al álgebra y a la teoría de series. Fresnel, descubridor de las leyes básicas de la óptica. Coulomb, pionero de la electricidad. Foucault, que midió la velocidad de la luz. Daguerre, inventor de la fotografía. Le Verrier, codescubridor “matemático” de Neptuno. Fourier, padre del tratamiento de la señal en el dominio de la frecuencia. Carnot, fundador de la termodinámica. Lagrange y Lavoisier, creadores del sistema métrico decimal (entre otras muchas contribuciones). Cuvier, inventor de la anatomía comparada. Laplace, estudioso de la mecánica celeste. Ampère, pionero del electromagnetismo. Navier… Y tantos otros, más o menos conocidos hoy en día.

En el mundo hay pocas muestras más explícitas del compromiso de todo un país con su ciencia que representa la torre Eiffel. Las comparaciones, hoy, las dejo de vuestra mano.

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3 thoughts on “Los sabios de la torre Eiffel

    1. ¡Gracias, compañero!

      Por lo visto hay muchas obras “de Eiffel” en España. Pero Gustave Eiffel fundó una empresa constructora que expandió sus métodos por todo el mundo… Así que si no son obras suyas, sí son de su gabinete (salvo invenciones locales para dar prestigio a algún puente). Recuerdo una pasarela sobre el Oñar en Gerona que es “suya” bajo la misma definición. Curiosa casa, por cierto.

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