Recortes de ciencia ficción infantil

¡Aquí se aprovecha todo, oiga! Hace unos días, mi admirado Sergio Palacios pidió a sus compañeros de Naukas que relatáramos nuestros primeros encontronazos con la ciencia ficción y cómo (o «si») ésta había ayudado a formar nuestra actual, evidente y enfermiza inclinación por lo científico. Muchos contestamos, y Sergio compuso esta estupenda pieza en Naukas: «¿Ciencia ficción? Sí, gracias». Para evitar atascar los intertubos con un tocho del tamaño de la Biblia (@EDocet, escoge una) recortó juiciosamente las contribuciones recibidas.

Ahora, con mi característica falta de juicio, recupero para este blog mi texto. En realidad los tres ejemplos que presento de contactos infantiles con la ciencia ficción no fueron los únicos, ni seguramente los más determinantes. Sin embargo tienen de especial que constituyen pequeños fondos de saco de la historia del género, rincones poco visitados. Me gustan los rincones. Con todos vosotros, tres fragmentos de mi infancia cienciaficcionera, extended edition.

Como yo solo soy ingeniero, no puedo referirme a inspiraciones insignes e ionosféricas —me conformo con un trotecillo troposférico… más bien a ras de suelo, por la ciencia ficción de mi infancia. Tengo la ventaja de disfrutar de una magnífica memoria de mis primeros años. Pero suelo olvidar las cosas que recuerdo; así que aquí van unos momentos al azar que me definieron como lo que quiera que sea hoy. Con imagen, porque son recuerdos (tele)visuales.

«Holmes y Yoyo» (Holmes & Yo-yo, 1976)

Holmes&Yoyo. Qué memoria la mía.
Holmes&Yoyo. Qué memoria la mía.

Nadie en absoluto se acuerda de esto: yo me pasé años «jugando a Yoyo». Es decir, disfrazándome con una americana vieja de mi abuelo y unos controles de robot en la tripa hechos con una cajita de cartón llena de botones de plastilina. No me había vuelto majara: «Holmes y Yoyo» era una sitcom policiaca con androide que, si no recuerdo mal, emitieron durante el verano de 1978. Cuatro añitos y ya estaba cayendo en las garras del género.

«Operación Ganímedes» (Operation Ganymed, 1977)

Operación Ganímedes: ciencia ficción+survival. ¿Cómo me dejaron ver esto?
Operación Ganímedes: ciencia ficción+survival. ¿Cómo me dejaron ver esto?

He aquí un telefilm alemán en el que no salen perros y que narra la historia de los cinco (y bajando…) supervivientes de una misión tripulada a Ganímedes en 1991 —el futuro ya no es lo que era. ¿Que cómo me acuerdo de esto? Bueno, para ser preciso ni siquiera sé en qué año lo pusieron en la tele, aunque debió ser en algún momento del año 1980 u 81. El espacio todavía iba a ser un lugar para héroes. Pero ¿no estamos mejor ahora? Al menos el dinero de nuestros impuestos se gasta en los auténticos problemas «de aquí abajo»: rescatar bancos. Alemanes también, pero eso es coincidencia.

«Érase una vez… el espacio» (Il était une fois… l’espace, 1982)

Érase una vez… El Espacio: la Unión Europea funciona, pero no es en la Tierra.
Érase una vez… El Espacio: la Unión Europea funciona, pero no es en la Tierra.

Érase una vez… El Espacio era una serie rara de narices (ya salió en este blog: «Érase una vez… una serie olvidada»). En retrospectiva ni siquiera sé si estaría cómodo con que mis hijos la vieran. Sin embargo, los guiones no buscaban la comodidad del pensamiento correcto: presentaban elecciones morales con las que se podía estar, incluso con ocho años de edad, en franco desacuerdo. A esta serie puedo achacarle también mi temprano europeísmo, ya desdibujado por la experiencia, así como la fascinación que me ha acompañado desde siempre con la inteligencia artificial y su interacción ¿catastrófica? con la natural.

Más adelante, claro está, terminé viendo 2001. Desde que cumplí los 27 lloro en silencio todas las noches de luna llena en recuerdo del futuro que nunca fue.

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4 thoughts on “Recortes de ciencia ficción infantil

  1. Si la memoria no me traiciona, Operación Ganímedes me impresionó especialmente porque fue rodada en Lanzarote y en Las Palmas (sí, la ciudad decrépita que aparece al final). Viendo ahora las escenas de la peli veo que al menos fueron bastante cuidadosos con los trajes espaciales y usaron réplicas bastante fieles del hardware del Apolo.

    1. Sabía lo de Lanzarote, pero ¿la ciudad «mexicana» del final es Las Palmas? Toma ya. Pero tiene sentido, claro: supongo que aprovecharon unas vacaciones en las Kanarische Inseln para rodar 😉

  2. Gran entrada! Para mi fue muy importante Espacio 1999, hoy la veo con nostalgia y ciertamente con una sonrisa ante su simpleza, pero había buenas historias y se tocaban temas morales y hasta religiosos!

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