Karmacracy, un acortador de direcciones con regalo

El : en internet, ese concepto budista tiene un significado muy concreto. Prestigio, reconocimiento, popularidad, repercusión, influencia. ¿Quién no querría más? ¿Quién no quiere ser más karmoso? Las son algo ya antiguo en la red, donde la web de noticias Slashdot fue uno de los primeros en establecer un sistema basado en el karma para fomentar la participación y determinar el valor relativo de envíos y comentarios.

Ahora, un pequeño equipo de desarrolladores radicados en Bilbao ha llevado este concepto a los acortadores de direcciones. Karmacracy y su dominio asociado kcy.me es una iniciativa que pretende crear un karma global (nada menos). Podéis encontrar un resumen de su funcionamiento en este post de El Androide Libre: por mi parte, os contaré cómo integrar el acortador de direcciones kcy.me en ChromeMUSE, una extensión de Chrome y Chromium dedicada a estos menesteres. Karmacracy ofrece una extensión para Chrome/Chromium, pero es un tanto incómoda de manejar (necesita desplegar una página nueva en un pop-up para acortar una URL). ¡A la cocina, que empezamos con la receta!

Necesitaremos:

  1. Una cuenta en Karmacracy. Están en beta, así que todavía no se pueden obtener inmediatamente… A menos que tengáis un karmacode. Os pueden dar uno a la vuelta de correo, pero los chicos de El Androide Libre publicaron un par que igual valen todavía. Probadlos.
  2. o , naturalmente. Es un buen navegador: yo uso Chromium cada vez más para mi navegación recreativa, aunque sigo desarrollando con Firefox.
  3. ChromeMUSE, una extensión de Chrome/Chromium para acortar URLs con gran cantidad de servicios. Simplemente dirigid vuestro navegador al enlace anterior para instalarla.

Ya tenemos todos los ingredientes: en un par de minutos más tendremos nuestro acortador configurado. Vamos allá:

  1. Tras instalar ChromeMUSE veremos que, al navegar por cualquier página, nos aparece un icono similar a una cadena azul y amarilla al final de la barra de direcciones de Chrome. Si la pulsamos con el botón izquierdo del ratón aparecerá un desplegable que nos permite escoger el servicio con el que deseamos acortar la URL actual; sin embargo, queremos configurar la extensión para que admita el servicio de Karmacracy. Haced clic con el botón derecho, y seleccionad Options del menú contextual.
  2. La pantalla de opciones tiene esta pinta. Comprobad que la opción Shorten URLs está marcada; seleccionad Other... en el combo que está justo debajo.
  3. Aparecerán tres cajas de texto con los nombres Name, API URL y Parameters. Rellenad el primero con el nombre del nuevo servicio: puede ser cualquier cosa, porque es lo que se mostrará en pantalla. Por ejemplo, “kcy.me”.
  4. En API URL poned http://kcy.me/api/.
  5. Abrid otra ventana o pestaña y navegad a Karmacracy. Ingresad vuestro usuario y contraseña y seleccionad settings. Una vez ahí, pulsad el botón connections y tomad nota de la clave alfanumérica que aparece en la caja de texto.
  6. Ahora podéis rellenar el último campo, Parameters. Escribid exactamente lo que sigue, sin espacios:

    u=[usuario]&key=[clave]&url=

    …Sustituyendo [usuario] por vuestro usuario de Karmacracy y [clave] por la clave que copiasteis en el paso anterior.

  7. Opcionalmente, marcad Advanced mode y seleccionad aquellos acortadores que queréis usar, además del de Karmacracy. Tenéis que seleccionar al menos uno o no funcionará (lamentablemente: es un error de la versión actual).
  8. Pulsad Save para guardar los cambios y Close para cerrar la ventana de opciones de ChromeMUSE.

Ahora, cada vez que pulséis sobre el icono de la cadena en la barra de direcciones, os saldrá un pequeño pop-up con botones por cada servicio que hayáis configurado, incluyendo kcy.me. Basta con pulsar el botón correspondiente para que aparezca el enlace acortado; ya está copiado en el portapapeles, para mayor comodidad. Ya sólo os queda difundir el enlace y ser más karmosos que nadie.

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(Casi) Pasándome a Chrome: el desenlace

Bueno, no ha sido el próximo artículo, pero es que la vida da muchas vueltas y cuando se le pone a uno a tiro un, digámoslo así, entuerto, pues hay que desfacello. Estábamos en que / es un navegador interesante, una buena apuesta de Google para introducirse ¿más? en nuestras vidas y terminar controlando todos los puntos del canal de comunicación. También habíamos dejado dicho que, pese a todo, no iba a saltar del barco de como rata marinera —por lo menos todavía. Pero los seres humanos somos así, no queremos renunciar a nada: cuando nos dicen que comer torreznos pone el colesterol por las nubes, ¿qué hacemos? Lo lógico, lanzar un programa de investigación del tamaño del Proyecto Manhattan para desarrollar unos torreznos light.

Por eso, y por obra y gracia de la característica que nos hizo a todos enamorarnos de Firefox cuando lo conocimos, ahora tengo un Firefox “chromificado”. ¡Extensiones, venid a mí!

Download Statusbar
¿Te cae gorda la ventana de descargas? A mí no tanto, pero aprecio las interfaces minimalistas. Instala esta extensión y configúrale el modo mini.
autoHideStatusbar
Hala, la barra de estado al cajón. No me acostumbro a esto, pero en estas pantallas panorámicas modernas el espacio vertical es realmente escaso.
Omnibar
Realmente, tener dos cajas de diálogo en la cabecera de Firefox es redundante. ¡Combinémoslas! Teclea tus direcciones y tus búsquedas desde el mismo sitio.
Locationbar²
Con esto instalado podremos disfrutar de ese sutil coloreado de URLs que permite ver el nombre de dominio tan cómodamente en Chrome, así como algún ajuste más.
FaviconizeTab
¿Habías probado a “marcar” una pestaña de Chrome? Con este añadido, Firefox también puede abreviar los contenidos de las pestañas a sus iconos. Ideal si hay algunas pestañas fijas en tu Firefox.
New Tab Jumpstart
Cada vez que abras una pestaña, en vez de ver una página vacía podrás tener un resumen de tu actividad más habitual. Guay.
Chromifox Basic
Si no tienes suficiente con hacer que tu Firefox se comporte casi igual que Chrome, puedes hacer que sea casi igual en apariencia. Me gustó el minimalismo de Chrome y el ahorro de espacio vertical de su interfaz, pero al final pudo conmigo que mis escritorios me gustan uniformes y que los temas se apliquen a todas las ventanas por igual. Nota: la versión más avanzada de esta extensión sólo funciona con Firefox 3.6, que todavía no está en su versión definitiva en la fecha de este artículo. Enlazo a la versión que funciona con Firefox 3.5.x.
Stealther
La privacidad es necesaria a veces, sobre todo si compartes tu ordenador y/o tu sesión y, bueno, ya me entiendes. Instálate esto y no hagas más preguntas.

Podéis ver más formas de chromificar vuestro Firefox si accedéis a la página de complementos y buscáis por “recopilatorios”. O, simplemente, pinchad aquí.

(Casi) Pasándome a Chrome

(Feliz año nuevo y todo eso, claro.) Desde que está disponible una beta para , he estado utilizando (en realidad, su versión abierta, ) para dar mis zangarretazos1 por Internet, con la consiguiente infidelidad a mi querido . Y el veredicto es…

¿Ah, pero tengo que dar un veredicto? ¿Tengo que tener una opinión por el hecho de tener un blog? (Ah, que sí.) Bueno, la verdad es que no estoy seguro. Lo único que tengo claro es que me alegro (“me llena de orgullo y satisfacción”) de la existencia de Chrome: así nadie se dormirá en sus laureles. Dicho esto, hay características de Chrome que son claramente superiores a las correspondientes de Firefox. En formato partido de tenis:

  1. Parece que Firefox es más lento arrancando que Chrome. Como arranco cualquiera de los dos un máximo de una vez al día —están todo el tiempo corriendo— esta supuesta deficiencia de Firefox no me histeriza en exceso. Nada a quince para Chrome, aunque Firefox se queja amargamente al juez de silla à la McEnroe.
  2. Chrome aparenta ser más rápido que Firefox en mi uso cotidiano. Ahora bien, no soy un power-user de esos que necesitan tener abiertas más de cincuenta pestañas a un tiempo en cuatro ventanas distintas. Sólo soy un vulgar treintañero con la neurona (una) bastante tocada… Pero quince iguales.
  3. La interfaz de Chrome me gusta. Hay un motivo objetivo: se gana espacio vertical de visualización, fun-da-men-tal con las pantallas panorámicas modernas. Por la vertiente subjetiva… Sí, qué pasa, de vez en cuando me gusta cambiar, aunque sólo sea de interfaz de usuario. Y eso que llevo siglos usando . En fin. Quince a treinta para Chrome.
  4. Chrome hace scroll a tirones. Menuda tontería. Aunque con los años he ido apreciando más y más esos pequeños refinamientos de la vida (no, si acabaré comprándome un Mac). He oído que se puede arreglar, pero… Treinta iguales.
  5. La barra de dirección de Chrome hace innecesaria otra para las búsquedas. Treinta a cuarenta para Chrome.
  6. El ecosistema de extensiones para Firefox está más desarrollado (era de esperar, ¿no?) Cuarenta iguales.
  7. Lo que en Firefox es una extensión (muy útil) para ejecutar scripts sobre las páginas cargadas, , en Chrome es una característica interna que se activa con una opción de arranque. ¿Marcará esto una peligrosa tendencia a incorporar funcionalidad dentro del navegador, convirtiéndolo en un monstruo inflado de características por defecto? Ventaja para Firefox.

En este punto el partido se suspendió por la lluvia. Una pena, porque el juego estaba reñido. ¿Qué decisión tomaré entonces para el año nuevo? Ninguna. Si no es necesario cambiar, es necesario no cambiar, que dijo cierto lord inglés. Aunque lo que es contento no me quedo. En el próximo artículo os contaré cómo nadar y guardar la ropa, o lo que es igual, cómo “convertir” Firefox en Chrome. O en algo muy parecido.


1: No me puedo creer que esta palabra no exista. Toda mi infancia usándola, y ahora resulta que no sale ni una vez en toda la Internet2. Pues esta es la mía. Como decía Paquito: “Queda inaugurada…”

2: Ahora sí existe.