Los hackers del Senado

Esta entrada fue publicada originalmente en Naukas el día 13/10/2012.

Edificio del Senado de España en obras
El edificio del Senado de España, en obras. Foto de tripu.

El Senado estrena web y salta la noticia: la nueva web del Senado ha sido hackeada… ¿O no? La nueva web del Senado no ha sido hackeada… ¿O sí? Se trata de una vulnerabilidad de tipo XSS no persistente de los dolores… ¿Qué ha pasado en realidad? ¿Por qué es tan difícil entender a los informáticos? ¿Quién nos quita esa sensación de “se lo llevan crudo mientras me dicen que sonría”? Salvo por la última pregunta, que tendréis que contestar vosotros solos, hoy me pongo el gorro de comando de emergencia informática para explicar:

  • qué ha pasado,
  • por qué ha pasado y
  • por qué debe importarnos lo que ha pasado (aunque no sea tan grave, en realidad).

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La Unión Soviética sigue viva… en internet

Veinte años después de su disolución formal, el último reducto de la Unión Soviética parece disfrutar de una salud excelente. El dominio de internet .su asignado por la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers) a la URSS en septiembre de 1990 quedó huérfano y listo para su liquidación apenas 15 meses después. Este año ha alcanzado los 100000 “habitantes”.

USSR---happy-march (en Flickr, subido por x-ray delta one)

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Unas notas para la actualización de Google Reader

“Actualización” es un eufemismo muy informático. Lo que ha ocurrido con Google Reader, uno de los lectores de noticias (feeds) más populares, a principios de esta semana es más bien una transformación. A peor. No entraré en consideraciones estéticas aunque el nuevo diseño, gastando espacio vertical como un Cadillac de los sesenta engullía combustible, daña la usabilidad en plataformas pequeñas —los netbooks, hoy, siguen teniendo pantallas de 600 puntos de altura. Me limitaré a comentar cómo la eliminación de las características de red social han impactado mi vida cotidiana en una plataforma completamente distinta, Twitter. ¡Con lo que me quejé de ellas algo después de que las incorporaran en la prehistoria… hace dos años! Continue reading “Unas notas para la actualización de Google Reader”

La “democracia 4.0” frente a la realidad

Esta semana se ha dado publicidad a una iniciativa provocadora: la llamada Democracia 4.0. En breve: se trata de que todo ciudadano tenga acceso, por voto directo, electrónico y remoto, a una cuota uniforme y proporcional de decisión que pueda, potencialmente, alterar el resultado de cualquier votación realizada en sede parlamentaria. El punto de partida, el aumento de la capacidad del ciudadano para influir en política, es incuestionable. La idea, en su conjunto, está infestada de problemas que quienes compartimos inclinaciones tecnofílicas (dicho así parece una desviación sexual) tendemos a soslayar con tecnicismos y acentuados gestos manuales. Pero una crítica de esta idea y de otras que surgirán no solo es deseable, sino imprescindible. Precisamente porque la democracia no debe ser un juguete en manos de tecnócratas, aunque esos tecnócratas sean “de los míos”.

Reconozco que la primera impresión que tuve al visitar la web de Democracia 4.0 fue de pánico. ¿Voto electrónico “ya”? Me recordó al típico requisito de cliente con el que todos los que trabajamos en el sector de la informática nos hemos encontrado alguna vez —y también alguna vez a la semana. Algo fácil de decir, dificilísimo de hacer y con implicaciones profundas y poco exploradas para el conjunto del proyecto. Aquí el proyecto es nada menos que la expresión del poder ciudadano: es difícil tomarse a la ligera algo así, y sin embargo… La página de fundamentos legales de Democracia 4.0 es interesante, pero refuerza mi convicción de que la petición no surge de alguien con gran capacidad de análisis técnico. Las bases de derecho pueden ser incuestionables, pero aquí el diablo está en los detalles de implementación. ¿Cuáles? “Sin duda el voto electrónico tiene que ser más eficiente, más inclusivo y más barato que la alternativa, el referéndum constante”, pensarán, pensaréis, he pensado. Vamos a cuestionarlo someramente, suponiendo que estamos hablando de un voto electrónico muy particular, el voto electrónico remoto, que llamaré por sus siglas (VER). Su oponente será el voto tradicional (VT). Continue reading “La “democracia 4.0” frente a la realidad”

Reconocimiento automático de… ¿maría?

CANNABIS
CANNABIS
Cargado originalmente por GUS314159

Seguro que conocéis los esfuerzos de
unos y otros por crear una aplicación de reconocimiento facial
fiable y desatar sobre nosotros la era de la vigilancia global
automatizada. De hecho, se trata de uno de los “santos griales”
de la inteligencia artificial, tal y como está concebida hoy. Sin
embargo, una empresa americana llamada Medical Cannabis Network (MCN)
ha publicado una aplicación que sólo intenta reconocer una cara: la
de maría.

StrainBrain.com
permite reconocer, a partir de unas fotos de tus propias plantas
—supuestamente— de marihuana, la variedad a la que pertenecen,
qué usos médicos tiene, dónde puede comprarse legalmente y qué otras variedades similares
podemos probar. Todo un Amazon del cannabis a partir de un
reconocedor automático de plantas construido con los algoritmos
propietarios de reconocimiento de patrones más punteros. Además,
StrainBrain.com se integra con el servicio de PotLocator.com, un
directorio de dispensarios de marihuana legales recientemente
adquirido por MCN.

Según
Jason Draizin, CEO de MCN, esta nueva aplicación será de gran ayuda
para todos aquellos usuarios de cannabis por razones médicas —por supuesto— que no
dispongan de información precisa acerca de las variedades que sus
dispensarios habituales o sus cuidadores les facilitan —muy
especialmente si consiguen sus dosis en el mercado negro, ya que los
camellos no se
caracterizan precisamente por su cuidado a la hora de confeccionar
prospectos para sus medicinas.

¿Qué
os parece esta nueva aplicación de la inteligencia artificial?
¿Pensáis probarla con las cosechas de vuestros amigos? Más información en el artículo de SFGate Tech Company Identifies Marijuana Strains With Artificial Intelligence.

Semen, mentiras y mensajitos del Twitter

Espermatozoide USB (Gizmodo)
Espermatozoide USB (Gizmodo).

Hay cierto mensajillo en Twitter que ya lleva un tiempo haciendo la ronda. Me ha llegado vía RT por lo menos tres veces desde contactos diferentes, y dice así:

un espermatozoide contiene 37,5 MB de inf. de ADN,por lo que eyaculación normal representa una transferencia de alrededor de unos 1.587,5 TB

¿Será verdad que Twitter aporta precisión a la sabiduría popular? Veámoslo. No es que Wikipedia sea la fuente más fiable del mundo, pero sí es de las más accesibles. En el artículo sobre el encontramos que el contenido en información de un espermatozoide es de 3077 millones de pares de bases si es Y (chico), o 3174 si es X (chica). En el ADN hay cuatro tipos de bases, así que podríamos codificarlas con 2 bits/base (ya que 22 = 4). Por tanto, y haciendo la media, cada espermatozoide lleva aproximadamente 781 MB de información genética. ¿De dónde salen los 37,5 MB de Twitter?

Peor todavía: una contiene 3,5 ml de semen. Para un conteo de esperma de 300 millones por mililitro, salen 820443750000 MB; en “teras”, 820443.75 TB (aplicando todo el tiempo la simplificación decimal, es decir, que 1 kilobyte son 1000 bytes y no 1024). Como a todos nos gustan las unidades periodísticas, digamos que cada eyaculación equivale, en datos, a una columna de CDs de más de 100 kilómetros de altura. Arrojada en 5 segundos da un ancho de banda de más de 1000000 Tbps: algo más que un ADSL. Es una tasa de datos similar a la que darían 26000 millones de conexiones de fibra óptica comerciales simultáneas.

El tuit viene equivocado por un pequeño factor de 500. ¿Habrán considerado la compresión de datos? Estamos acostumbrados a ver tasas de compresión espectaculares al guardar archivos con formatos como JPG o MP3, pero no debemos olvidar que se trata de formatos con pérdidas. El algoritmo de compresión aprovecha debilidades en la percepción humana para descartar datos que distinguiríamos poco o nada en el archivo original. Sin embargo esto no puede hacerse con la información genética: al menos a mí no me gustaría que alguien utilizara un JPG de mis genes para fecundar óvulos —el demonio, o el nene, que bien pudiera ser la misma cosa, está en los detalles.

Sin embargo, es posible que se haya tenido en cuenta la redundancia que proporciona el hecho de que en la mayoría de las fecundaciones se produzcan seres humanos, y no delfines o esponjas. La es del orden del 0,5% del genoma. Tomando esa cifra como cota máxima de variabilidad en el material genético de cada eyaculación, tendríamos (tras algunas cuentas) 4102 TB de información no redundante y prácticamente aleatoria. Con eso podemos reducir la columna de 100 km de CDs a “sólo” 500 metros, pero el tuit sigue estando mal por un factor de cuatro.

Visto lo visto, se me ocurren dos preguntas, ambas con respuesta:

  • ¿Quién ha sido el lumbreras? Pues tirando de búsqueda y navegando hacia atrás, parece que este amiguete, en este post en Tumblr. Los sospechosos habituales (en este caso FayerWayer y unos cuantos más) lo repitieron sin cuestionarlo. Naturalmente fue portada en Menéame, cosa que cada vez consigue menos gente que haga sus deberes. ¡Ah, la viralidad!
  • Reconozco que esto es una frikada de teleco, pero ¿cuál sería la tasa de error de bit de la fecundación, teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, y que según este artículo científico la probabilidad de concepción en el mejor momento del ciclo menstrual es de una entre tres? Supongamos que no tenemos ni idea de en qué momento del ciclo ocurre la transmisión de datos: tendríamos una probabilidad total de 1/30 (simplificando, digamos que hay tres días “buenos” en todo el mes). Como llega un sólo espermatozoide (un CD), la tasa de error será de 0.999999993. Dicho de otra forma, si el coito fuera como una línea ADSL, llegaría sano un bit de cada 157 millones. Visto así, probablemente vuestras conexiones a internet ya no os parezcan tan malas.

Ni yo sé las veces que me habré equivocado con las cuentas o (peor) con errores de concepto biológico. Si veis que está todo mal, no dudéis en menearlo.

Por otro lado, gracias a @copepodo por la conversación de la que surgió este artículo. Si queréis ver un blog en condiciones, salid por patas de aquí pulsando en este enlace: Diario de un copépodo. De nada.

Twitter en Android (1)

Engancharse a Twitter es menos doloroso que quedarse atrapado por Farmville o por el cotilleo barato de Facebook —barato sólo si tu tiempo vale poco, recuerda. Al menos tiene mejor prensa: parece más cosa de guruses del dospuntocerismo. Por eso, puede que la aplicación que más uso en mi teléfono Android sea, precisamente, un cliente de Twitter. Y con el uso viene el perfeccionismo. Porque ¿qué cliente es mejor? He estado un tiempo sin poderme quitar esa pregunta de la cabeza, hasta que me he dado cuenta de que no tiene sentido. El “mejor” depende de lo que estés buscando, de tus requisitos, como decimos los que nos dedicamos profesionalmente a la informática. El problema surgió cuando me di cuenta de que tenía el mismo defecto que mis clientes, es decir, ¡que no sé cuáles son mis requisitos! “Mejor me enseñas lo que puedes hacer y yo ya voy decidiendo.” Estoy seguro de que eso ha salido en alguna tira de Dilbert.

Hay un método que nunca falla —apenas una de cada tres veces, según una estadística que me acabo de inventar. Consiste en hacer una lista con lo que no te gusta de una serie de alternativas. Funciona porque suele estar más claro lo que quieres que lo que no. Así que, después de un tiempo probando los principales clientes de Twitter para Android, aquí están mis resultados. No esperéis una comparativa exhaustiva, porque no tengo ni el tiempo ni las ganas: me limitaré a hacer exactamente lo que he dicho. Una lista de lo que no me gusta de cada cliente, aunque si algo me gusta mucho, también lo anotaré. Para listas interminables de características tenéis a los profesionales del ramo, excelentes chicos. ¡Empezamos!

Twitter for Android

Cliente oficial: esto podría dar confianza, pero también disparar algunas alarmas. Está bien porque Google lo está adoptando como solución de referencia en Android. Está mal porque si algo no te gusta en la filosofía básica del programa, es obvio que así se va a quedar. De momento, mi ROM cocinada (¿no os lo imaginábais?) lleva este cliente a fuego. Puede borrarse, claro, ya lo haré cuando necesite el espacio, gracias. El caso es que es difícil encontrar un programa traducido con más salero: ¿que el texto original en inglés ocupa tantos píxeles? Pues en español lo mismo. Ya os podéis imag la pint qu tien. Por lo menos no le pasa como a Twidroyd (ex-Twidroid), pero se hace molesto.

¿Algún problema más? Claro. ¿Cómo hacer un RT tradicional de Casa Tarradellas? Bueno, o no he descubierto un método mejor, o la única manera es pulsar en Compart (o así) en vez de en Retuitear, seleccionar el propio Twitter for Android y recortar salvajemente el florido texto que sale para enviar un retuit que se acerque algo a los 140 caracteres. Increíble y cansado.

Sí, el programa tiene una virtud. Una muy gorda: es el único que se integra en la gestión de cuentas y sincronización del sistema operativo. Por tanto, si usamos el widget Control de Energía (o Tasker, o Locale) para cancelar las sincronizaciones de correo y ahorrar batería, Twitter for Android también descansa. Que yo sepa, esto no lo hace nadie más. Por favor, decidme que estoy equivocado y me alegraré. Mucho.

Por último: es gratis y tiene un widget muy decentillo, si te gustan blancos, claro. Veredicto: paso.

TweetCaster

Vaya por delante que esta aplicación sorprende. He estado en dos ocasiones a punto de pagar los cinco pavos que cuesta la versión pro, y eso que la única diferencia con la gratuita es que no lleva anuncios. Sin embargo, tiene un defecto bestial que, en el tiempo que lleva en el Market, no han corregido —y por lo que veo no corregirán. Y es que ¡tiene una pantalla de inicio! Ningún problema, pensaréis. Si os digo que puede estar ahí, mostrándoos la mascota de la aplicación —pajarito azul desaliñado con micrófono antiguo— durante un mínimo de cinco largos segundos, muchos ni siquiera torceréis el gesto. Si, además, os cuento que cuenta como “inicio” cada vez que el programa tiene que recargarse en memoria… Ya es otra cosa. Si creéis que no molesta probadlo. En cuestión de características está al nivel de los mejores, y la apariencia gráfica, aunque no es de mi gusto, está muy trabajada.

Además, es el único que se refresca agitando el teléfono. Hay que tener el programa en primer plano para que funcione eso, lo que le quita algo de encanto, pero la idea es buena. En cualquier caso… Fuera.

Twidroyd

¿Por qué cambió de nombre este programa? Seguramente los motorolos habrán registrado cualquier cosa que acabe en -droid para proteger su inversión en la plataforma. En fin. El caso es que Twidroyd, ex-Twidroid, se presenta como el programa que más características tiene. Si las vendieran al peso sería muy, pero que muy caro. La versión gratuita tiene un número de features que se acerca bastante al infinito numerable; la de pago ya es la potencia del continuo. (¡Reíd, es un chiste matemático!)

Sin embargo, falta algo que a mí se me hace imprescindible. No al nivel de las necesidades básicas tipo comer y descomer, claro. Vale, casi imprescindible, entonces. Es imposible decidir si se incluye geolocalización tuit a tuit. El ajuste sólo está disponible globalmente, y eso a una profundidad tal de la estructura de los menús de configuración que no se ve ya la luz del sol. Apuntad también una traducción tremebunda que, en el caso del diálogo para componer un tuit, hace que al menos un botón se salga de la pantalla (mira, eso a Twitter for Android no le pasaba).

Es el único cliente que permite hacer previsualizaciones de las páginas a las que apuntan los enlaces citados en los tuits (esta característica se llama LivePreview, y sólo funciona con el teléfono en orientación apaisada). Soporta plugins ¡además!, pero sólo he visto uno que permite ver los tuits geolocalizados en un mapa; ya podían haber puesto el LivePreview —y otras doscientas cosas más— en un plugin. Sus widgets sólo están disponibles en la versión de pago, así que no he podido disfrutarlos. Por último: no se trata de la aplicación más ágil del mundo si tu teléfono no lleva un chip de dos cores. Veredicto: paso.

¿Un descansito? Pasado mañana seguimos con el resto.