Orejas de oro

Sennheiser CX300
Sennheiser CX300
Originally uploaded by jagelado

Qué diferencia. Antes de ser el feliz poseedor —aquí vendría bien un signo de ironía— de un , disfruté de un . Más que pequeño, diminuto. Al principio no le di mucho crédito por su falta de pantalla, pero con el tiempo fue precisamente esta supuesta carencia la que se reveló como su mayor virtud. Echo de menos su práctica invisibilidad y su modo de empleo que no requería atención visual. No echo tanto de menos todas las limitaciones obvias, pero me sorprendió una en particular que comparte con el Touch. Un elemento fundamental para un reproductor de música de calidad (o eso nos hacen creer para que paguemos por el privilegio de llevar un trocito de la Cultura de la Manzana en el bolsillo). Parafraseando a los comentaristas políticos americanos: “son los auriculares, estúpido”.

Para ser nada menos que el punto de contacto principal entre un reproductor de música y su usuario, los auriculares de los iPod son remarcablemente malos. Como si un Ferrari llevara un manillar de Vespino por volante. Son, además, poco discretos —se ven a varios metros de distancia. En la práctica equivalen a ir gritando “Llevo un iPod y unos auriculares de mierda a juego”. Como eslogan no vale mucho, pero no me cabe duda de que los pinganillos en sí mismos valen todavía menos.

¿Acaso tengo “”? Aunque te cueste distinguir a de los rebuznos de un pollino, ya te habrás dado cuenta de que si intentas escuchar algo con tu iPod mientras estás en algún sitio algo ruidoso (como el transporte público en el que transcurren dos horas y media de mi vida al día, cinco días a la semana), el volumen necesario en el reproductor para distinguir tu canción favorita de la cháchara del vecino de asiento con alguien al otro extremo del vagón es, exactamente, el máximo. Si añadimos a la mezcla esos encantadores muchachitos que, en un gesto caritativo que les honra, comparten su música con todos sus compañeros de viaje a través de los altavoces de su móvil, el resultado acabará con tu capacidad auditiva en menos de cinco días.

¡Tira eso! Por unos cuantos euros, puedes encontrar unos intraauriculares decentes que no sólo tendrán mejor respuesta dinámica que los de serie del iPod, sino que, además, te aislarán (bastante) del ruido ambiente. Los de la foto están bien. No, no me llevo comisión. Soy así de generoso. De nada.

Anuncios

Cuando un desconocido te regala flores…

… Eso es impulso. Por si no eres lo suficientemente viejuno como para saber a qué me refiero, traduciré el ripio a un lenguaje más actual:

Si un día te da el venazo y te compras una , teniendo en casa sólo un ordenador con … Eso es impulso.

Ya hace unos meses que me la compré. Los suficientes para que no martirizarme —mucho— por el reciente anuncio de la versión 2 del Touch. No importa. El aparatito es cool, usarlo es un placer y las chicas me miran con deseo en el metro (ejem). Pero un día de estos tendré que ponerle algo de música dentro —me han dicho que es la caña lo de hojear las cubiertas de los discos con el dedito. Seguramente tendré que bajarme el ese. Una vez lo vi en el ordenador de mi hermana: si tratan de hacer propaganda de lo fácil que es usar un con esa cosa, creo que prefiero comprarme un de segunda mano.

La primera, en la frente

¡Anda, no hay iTunes para Linux (y también me he dejado los donuts en casa)! ¿A quién podría ocurrírsele semejante perversidad? Pero si es un disfrazado, ¡qué les cuesta? Naturalmente que no me voy a comprar un Mac sólo para cargar de canciones mi gadget, así que Apple me está forzando la mano para que me pase, de entre todos los sistemas operativos posibles, a . Ni de blas.

El geek que hay en mí decide actuar: pruebo a montar una máquina virtual con Windows, usando . Duele, y no por VirtualBox, del que soy feliz usuario desde hace ya tiempo, sino por Windows. No puedo usar la licencia (legitimísima) que venía con mi ordenador en la máquina virtualizada; eso me obliga a algunas manipulaciones creativas que no detallaré aquí. Hecho lo cual instalo iTunes, conecto el bicho y… FAIL! La implementación de de VirtualBox funciona del derecho y del revés con todo, menos con el Touch. Argh.

La ingeniería inversa, al rescate

Una librería (sí, sé que se dice biblioteca, denunciadme) de Linux es capaz de acceder al contenido de los iPods: libgpod. Siempre y cuando, claro está, que el sistema de archivos del bicho esté desencriptado. Los Touch vienen cerraditos cerraditos de serie, así que va a haber que abrirlo un poco. Vamos, lo que viene siendo un jailbreak de toda la vida. Vamos allá.

Después de varios días desmadejando esta madeja de tutorial parece que medio funciona y todo, pero sólo por (= más lento que un caracol con artritis). Igual si me paso al firmware 2.0 del Touch mejoro las cosas. ¿Sólo lo puedo pillar con iTunes? Después de las desventuras habidas, creo que lo tomaré prestado para probarlo un rato. Luego lo devuelvo.

Enésimoprimer acto: la ocurrencia fatal

¡Ja, ja y ja! Tuve que pedir prestado un PC infectado con Windows y borrar mis seis gigas de música, pero merecerá la pena. A ver qué hace… Es raro, he pasado una canción con Amarok y no sale en el Touch. A ver qué dicen los internets. (Sonido de una mandíbula cayéndose al suelo.) El firmware 2.x cambia el formato de encriptación de la base de datos de canciones. Parece que voy a tener que hacer un downgrade a la 1.1.4, que es la última que funciona. No parece difícil. Sólo hay que teclear en morse el primer párrafo de Beowulf usando la tecla redonda para los puntos y la de arriba para las rayas. Ya estoy en ello: Hwæt! Wé Gárdena in géardagum / þéodcyninga þrym gefrúnon

Tardo siete horas y cuarto en conseguirlo.

¿Fin?

Me he enterado de que con sí se puede crear una máquina virtual con Windows dentro de Linux que se pueda conectar al Touch. A partir de la versión 6.0.3 de Workstation (y las paralelas en otros productos). Pero sigo teniendo dos problemas:

  1. es freeware, pero he visto ordenadores mucho más capaces que el mío caer de rodillas frente a su sed de ciclos. También he visto brillar rayos C sobre el hombro de Orión, pero qué más da.
  2. puede crear máquinas virtuales, pero no me compensa la relación coste-beneficio. Lo siento. 189 $ son muchos sólo para usar el zarrio de iTunes.

Así que, tirando de imaginación, me bajo el para Linux (2.0.5) y consigo una máquina virtual en formato VMX.

Funciona, pero ya es hora de irse a la cama.

Mal día para dejar el pegamento

Con mi Touch funcionando con su iTunes (puaj), me puedo sacar una cuenta de la Tienda iTunes y actualizar —por fin— mi cacharrito a la ultimísima y mejorcísima versión de firmware. Como ha pasado más de diez minutos desde que empezara el proceso (memorias, sin duda implantadas, de recorren mis neuronas), la versión ya no es la 2.0.2, sino la 2.1.

Sólo un último consejo:

Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia intentéis actualizar el firmware de un Touch en un Windows virtualizado.

Quien avisa no es traidor.