Capio: Tomar la sanidad al asalto

Ayer hice un comentario en Twitter del que todavía se pueden ver algunos ecos:

Pero Twitter es lo más parecido a hablar en medio de una multitud vociferante. El ruido ahoga hasta el pensamiento. Así que aquí lo tenéis, enmarcado para la posteridad —y con documentación. Aquí un recorte de un venerable diccionario latín-español —el latín cambia poco, por lo que espero que sepáis disculpar que use una fuente de 1840, el Nuevo Valbuena:

Definición de «capio» en el diccionario Nuevo Valbuena de 1840
Definición de «capio» en el diccionario Nuevo Valbuena de 1840.

Transcribo la parte relevante:

Capio. Tomar, coger, agarrar […] || Hacer a uno prisionero de guerra […]

«Capio» es en latín, literalmente, «yo tomo». En otras fuentes aparece como «yo capturo», como en este glosario del Commentarii de bello Gallico, de Julio César. Más aún: como nombre y no como verbo, el «capio» latino se vierte al español de un modo extraño, pero también revelador: usucapión. Ese latinajo cultista solo es familiar para abogados y demás especies afines. ¿Qué significa?

usucapión, f. Adquisición de una propiedad o de un derecho real mediante su ejercicio en las condiciones y durante el tiempo previsto por la ley.

Es decir, hacerse con la propiedad de algo por medio de su uso —ejemplo: si ocupo una tierra no escriturada durante un periodo de tiempo y dispongo de pruebas de ello, la tierra es mía.

Los responsables de Capio Sanidad son perfectamente conscientes de este hecho. Observad su logo:

Logo de Capio Sanidad
Logo de Capio Sanidad.

Su lema («tu salud en buenas manos») parece un intento de justificar a posteriori el logo, pero el nombre de la empresa lo deja claro. Meridianamente. Van a por la sanidad pública. Sin cuartel. ¿Lo vamos a permitir?

¿Crisis? ¿Qué crisis?

[…] Confiemos
en que no será verdad
nada de lo que sabemos.

Proverbios y cantares, XXXI, Antonio Machado

Hoy empiezo con mi poeta de cabecera reflexionando: algunas cosas que sabemos son verdad, pero quizá nunca sepamos cuáles. Todos los que hayáis hecho un máster, los que hayáis asistido a esos cursos de formación en competencias tan caros a las grandes empresas, o hayáis leído algún librillo de autoayuda sabréis que

En chino, la palabra “crisis” se escribe con dos caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”.

De este tropo se deduce lo que el conferenciante o autor quiera. Por ejemplo: ¡arriba esos ánimos! Te han quitado tu queso, te han despedido del trabajo y el banco se ha llevado a tus hijos para venderlos como esclavos. ¡Pero es una oportunidad! ¡Lo dicen los chinos, que nunca se equivocan en su sabiduría milenaria! Pues bien…

Es mentira.

“Crisis” en chino se dice wēijī, 危機 en forma tradicional o 危机 en forma moderna. No sé chino y en realidad no entiendo cómo hacen para distinguir los detalles de caracteres con más de una decena de trazos, así que ahí van versiones ampliadas:

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- tradicional 機

Carácter chino (tradicional)

Carácter chino wēi 危

Carácter chino wēi

Carácter chino jī -- simplificado 机

Carácter chino (simplificado)

Cierto es que wēi indica “peligro”, pero connota “momento de cambio” o “punto de inflexión”. Y eso sólo es un primer nivel de análisis, bastante pobre. En chino, como en otros idiomas, los formantes de una palabra pueden tener significado por sí solos, pero lo alteran cuando se combinan en función de sus compañeros. En nuestro idioma también ocurren peripecias similares. Considerad “fotografía”, que tiene dos formantes de origen griego que significan “luz” y “grabado”. O “artículo”, que es en realidad la palabra latina ars, artis, “técnica” o “habilidad” con un diminutivo también latino (nada que ver con traseros, posaderas o glúteos). ¿O quizá venga de artus, -us, “miembro”? Las dos explicaciones son correctas: la primera corresponde a la palabra cuando denota lo que se vende en un comercio. La segunda, una parte pequeña de un todo articulado, como este artículo respecto de su bitácora o un apartado numerado en la redacción de una ley.

Prácticamente sin quererlo hemos encontrado ejemplos de formantes análogos con distintos orígenes, y hemos visto claramente cómo los significados propios de las partes informan el todo, pero no lo determinan. La excusa habitual de aquellos que, investigando en la cuestión de la crisis-como-oportunidad en chino y no desean desprenderse de su sonoro aforismo es simple: podría significar “oportunidad”, y de hecho aparece en la palabra china (mandarina) correspondiente, jīhuì (机会). Lo cierto es que aparece en muchas otras palabras, y además el argumento es una falacia de división. Sabemos que aeroplano significa “avión”. Entonces, ¿-‍plano significa “avión” también?

Así que la próxima vez que alguien os diga que en chino “crisis” se escribe como peligro y oportunidad, lanzadle a la cara este ladrillo. O corregidle diciéndole que no es en chino, sino en japonés.


Encontré esta información decisiva para aplastar a másteres del Universo y demás guruses del cambio en danger + opportunity ≠ crisis: How a misunderstanding about Chinese characters has led many astray; si leéis el artículo y los que lo rodean terminaréis sabiendo mucho más de lo que pudiérais llegar a desear jamás sobre la romanización (representación con caracteres latinos) del chino. Hay más notas interesantes sobre el origen de este tropo en Crisis = Danger + Opportunity: The Plot Thickens, del interesante Language Log. Y una vez más, insisto: no sé chino, sólo intento pensar con claridad y evitar que me confundan con palabrería, humo y espejos.

Por otro lado, y aunque en japonés (idioma en el que me defiendo con suficiente fluidez como para contar trazos en los caracteres y por tanto buscar en un diccionario, que ya es bastante) sí se dan casos de uso aislado de cada uno de los caracteres de 危機 (crisis) como “peligro” y “oportunidad”, es interesante notar que el sentido de un carácter japonés —léase chino— depende mucho de su contexto, y por ello este tipo de descomposiciones no tiene sentido más que como divertimento para occidentales pedantes como yo. Por cierto, 機 también significa “máquina”, “telar”, “avión” o “contador de vidas” (en un videojuego).

Consultorio ortográfico

finals gener 08 006
finals gener 08 006
Cargado originalmente por applejux

Un buen amigo me hace llegar la siguiente consulta que, por su interés general, he decidido publicar aquí:

Tengo una duda. Por eso estoy haciendo una pequeña encuesta entre mis amigos sobre el reciente cambio que la Real Academia Española ha hecho en alguna de las reglas de ortografía. Os pido vuestra colaboración.

Hasta ahora para diferenciar el adverbio sólo (con acento, significando solamente) del adjetivo solo (sin compañía), se le ponía una tilde. A partir de ahora ya no se la tenemos que poner.

Entonces, decidme: ¿cómo interpretáis esta frase?

“He tenido sexo solo dos horas”

Muchas gracias.

La RAE, en su reciente modificación de las normas ortográficas, ha venido a decir que con su pan nos lo comamos y con su contexto lo interpretemos. Teniendo en cuenta el consejo, hay dos posibilidades:

  1. Es un adverbio, y la frase es una queja amarga referida a la —supuesta— brevedad del acto. Sin embargo, nadie se cree que con nuestras obligaciones familiares podamos estar dos horas seguidas practicando el asunto copulativo sin que suene el teléfono (es tu madre), los peques pidan agua, haya que poner tres lavadoras, suene el teléfono (son los de Petafone), los peques se saquen los ojos y haya que separarlos, haya que poner la olla exprés, suene el teléfono (son los de Timofónica), los peques pidan de comer, suene el teléfono (lo tiro al váter, venga ya) o directamente nos quedemos fritos del cansancio. Por tanto, esta interpretación es imposible.
  2. Es un adjetivo, y la frase es una afirmación de nuestra mismidad propia y fidedigna, que se autoafirma y se da brillo desde una larga e ininterrumpida sesión de amor propio. Sin embargo, atendiendo al contexto del emisor, que ya no tiene quince años —ni treinta si me apuras, se hace necesario notar que las citadas dos horas son un periodo dilatado en exceso para mantener el exceso dilatado. Dicho de otra forma, que veo más fantasmas por aquí rondando que el niño de El Sexto Sentido, y que esta interpretación es también imposible.

Así, atendiendo a los consejos sabios de la RAE, puedo reescribir la frase para eliminar toda ambigüedad e incorrección ortográfica, gramatical y semántica:

He pensado en tener sexo un rato, pero visto lo visto mejor me la machaco con dos piedras.

De nada.

¡Jefe, una de ortografía!

Parece que todo el mundo y su gato se encuentra en disposición de opinar sobre la reforma ortográfica propugnada por la . ¿Por qué iba a ser yo menos, aunque el tema sea tan de la semana pasada? Analicemos los cambios empezando por la ye y su amiga la i. Me podría importar menos: esta maniobra de renombrado alfabético se parece demasiado a una descarga equitativa de ociosidad, ya que se compensa con una prohibición urbi et orbe de la afamada “be alta” y su complementaria baja que no se notará demasiado en Castilla. Si sabemos de qué letra estamos hablando, ¿qué importa cómo la llame la intelligentsia?

Otros cambios alfabéticos son, sin embargo, bienvenidos. Ch y ll no son letras, sino dígrafos. La circunstancia de que representen sonidos (/t∫/ y /ʎ/) diferentes de los indicados por sus componentes por separado no es más que un accidente: nuestra querida ñ es otro accidente, pero en el sentido contrario —pues se notaba con doble n en tiempos medievales, adquiriendo su forma actual por el uso de los copistas que, persiguiendo el honrado fin de que les engañaran en el sueldo, pero no en el trabajo, transcribían tal dígrafo con una n decorada con virgulilla. Algo similar le sucedió al dígrafo vv (actual w) y a la difunta ç —recemos una oración por su alma.

¿La tilde de los demostrativos? No van a multar por ponerla, aunque realmente las ocasiones en las que cumplía una auténtica función de distinción (diacrítica, dicen los que saben) eran pocas. Sin embargo, la tilde que marcaba el uso adverbial de solo (cuando equivale a solamente) sí es necesaria. Veamos un ejemplo:

Tuve sexo solo por la noche.

Para el lector es fundamental saber si el escritor alcanzó sus objetivos sexuales con nocturnidad, pese a haberlo intentado también de día, o si se dedicó al noble arte de la ipsación (buscadlo, venga). El recurso al contexto es inevitable, siendo el lenguaje una creación humana; sin embargo, el pobrecito hablador que suscribe estas líneas pensaba que la precisión era un objetivo en lo que respecta a estas lides. Inalcanzable, pero objetivo. ¿Cuándo se rindieron nuestros académicos, y cómo permitió Pérez Reverte que sucediera algo así?

La o sin tilde entre números es otro ejemplo de pequeña claudicación. Algunos compañeros blogosféricos han afirmado que el problema es más de diseño tipográfico que de ortografía, pero están obviando que las mayúsculas también existen, y a veces hasta se usan. En mayúsculas todas las oes son casi ceros, o viceversa, y otra pequeña concesión al contexto. Quedan aún gentes que opinan que los caracteres en mayúsculas no son tildables: casos perdidos.

No veo problemas con la nueva regla del prefijo ex-, pero tampoco con la letra q. En castellano sólo se usa seguida de u para representar el fonema /k/ en las sílabas que y qui. Lo demás es latinizante (con u, pero seguida de a u o) o arabizante (en todos los demás casos). Pero si se asume que la k es ya “totalmente española”, ¿qué nos ha hecho la q, entonces? Ganas de hacerse notar veo, pero a mí cuórum no me suena especialmente mal, aunque quizá deberíamos dejarla en cuoro, puestos a españolizar. ¿Catar? ¿Por qué no Katar? Y si no Katar, ¿por qué kilo y no quilo? Menos imprecisión, más limpieza. De acuerdo, quilo es válido pero se usa menos que una caja de condones en el Vaticano. Mucho menos.

Estoy dejando para el final el único problema real que percibo en estos cambios: la ruptura total con la prosodia y la vuelta a la ortografía decimonónica que supone considerar falta de ortografía la acentuación de palabras como guión u (horror) truhán. Lo cuenta Julio Iglesias mejor que yo:

Y es que yo
amo la vida y amo el amor.
Soy un truhán, soy un señor
algo bohemio y soñador.

La estructura métrica del estribillo de esta joya de la canción ligera requiere que truhán sea bisílaba. Vamos, que no me digan que los académicos no han pensado en esto. Calzarle a truhán el novedoso concepto de “diptongo ortográfico” supone eliminar todo el valor de separación de la h intercalada, además de constituir una declaración de intenciones poco velada: h intercalada, serás la siguiente en caer. Recordadlo, lo dije yo primero ya lo dijo @aykrmela antes. Si la h no cumple función alguna, ¿bohemio también es bisílaba? Normativamente no es así, ya que o y e son vocales fuertes y forman hiato. ¿Son mayoría los diptongadores en el colectivo hispanoparlante? Puede que mi reacción negativa no sea más que una muestra de provincianismo castellano, pero señores: yo no seseo, y no haré diptongos donde oigo hiatos. Obligarme a quitar la tilde supone aceptar una arbitrariedad, el “diptongo ortográfico”, que no era necesaria y que nadie ha pedido. ¿No se podría haber mantenido esas tildes como opcionales si se trataba de simplificar las reglas?

Sea como sea, parece que la expresión tormenta en un vaso de agua fue concebida para estos casos. Yo les propongo a nuestros académicos una reforma adicional, pero en el nombre de su institución: ALE, Academia de la Lengua Española. Un nombre más universal que además les servirá para cuando llegue la República.

¿Qué es la gramática para un nazi?

era un alemán tranquilo, nada sospechoso de nazismo, ni siquiera gramatical. Casado con Eva Schlemmer, aria de pura cepa, había regresado con 34 años a Alemania desde su trabajo en la universidad de Nápoles para cumplir con su obligación patriótica en la Gran Guerra. Fue artillero voluntario en el frente occidental y después censor militar, gracias a sus conocimientos lingüísticos. Cuando todo terminó, se instaló en una elegante casita suburbana cerca de Dresde, en cuya universidad encontró empleo como profesor de lenguas romances. Klemperer era una persona respetable: asistía regularmente a los oficios religiosos de su iglesia, y su primo Otto era un conocido Kapellmeister (director de orquesta) en toda Europa. Sin embargo, su pasado judío —se convirtió al protestantismo en 1912— bastaría para que, a partir de 1933, su vida normal fuera degenerando en una espiral de humillaciones infligidas por el nuevo poder.

Víctor Klemperer
Víctor Klemperer

En 1935 perdió su puesto como profesor como consecuencia de la . Sin desanimarse, concentró sus esfuerzos en su obra Historia de la literatura francesa en el siglo XVIII. Más adelante, también le fue vetado el acceso a las bibliotecas, así como las suscripciones a revistas y periódicos, de modo que tuvo que abandonar por completo su trabajo erudito. A partir de 1938 sólo pudo escribir un diario en hojas sueltas que iba escondiendo su mujer en casa de una amiga. En 1940 su casa fue “arianizada” —es decir, entregada a unos nuevos propietarios de “pura raza”: el matrimonio Klemperer se vio forzado a trasladarse al gueto de Dresde. Con la estrella amarilla en la solapa y casi sesenta años de edad Klemperer fue empleado como mano de obra esclava en una fábrica, soportando además constantes humillaciones e interrogatorios de la Gestapo. En 1942 le prohibieron incluso tener una mascota, con lo que tuvo que sacrificar a su gato. Con toda probabilidad iba a ser deportado al campo de en febrero de 1945, pero las bombas aliadas cambiaron el curso de los acontecimientos: mientras la ciudad entera se consumía pasto de las llamas, Klemperer y su esposa lograron escapar con tan solo algunos rasguños. Mezclándose entre los refugiados, vagaron por una Alemania en ruinas hasta que, meses después del fin de la guerra, lograron volver y recuperar la propiedad de su antigua casa.

Klemperer mantuvo la cordura gracias a su diario durante los oscuros años del Reich: en él había compuesto, hoja a hoja, una obra cumbre de la filología que saldría a la luz en 1947: (Lingua Tertii Imperii, o Lengua del Tercer Reich, en latín). Escrito a medias en latín y en alemán, LTI describe cómo el idioma germano fue transformado en una orwelliana por la propaganda nazi para adoctrinar a las masas a través del uso de eufemismos, neologismos, expresiones repetidas hasta la náusea y falsos tecnicismos. Una pequeña parte de su LTI está dedicada al análisis de la letra del himno del partido Nazi, proclamado después himno nacional junto con el tradicional . Klemperer, ácido, escribió unas palabras que le podrían haber costado la vida —casi como cualquier otra cosa en aquella época:

Es war alles so roh, so armselig, gleich weit von Kunst und Volkston entfernt – „Kameraden, die Rotfront und Reaktion erschossen, / Marschieren in unseren Reihen mit”: das ist die Poesie des Horst-Wessel-Liedes.

Era todo así de crudo, de pobre, de alejado del concepto de arte o canción popular: “Los camaradas fusilados por los rojos y la reacción* / marchan en espíritu en nuestra formación”. Esta es la poesía del himno de Horst Wessel.

LTI – Notizbuch eines Philologen, Aufbau-Verlag, Berlín 1947, pág. 259.

El era el Cara al Sol alemán. Klemperer hace notar en su tratado un problema gramatical en la construcción de ese verso que mi traducción oculta debido a la naturaleza del idioma castellano. En alemán, sin embargo, existe una ambigüedad que altera por completo el significado del texto. Así, „Kameraden, die Rotfront und Reaktion erschossen” tiene dos significados completamente opuestos. Por un lado, el oficial, con “rojos” y “reacción” en nominativo:

Los camaradas fusilados por los rojos y la reacción

Y por otro, el subversivo, con “rojos” y “reacción” en acusativo:

Los camaradas que fusilaron a los rojos y a la reacción

Qué cambio: los primeros camaradas están muertos y “marchan en espíritu” con los demás. Los segundos son, simplemente, unos fugitivos de la justicia. Recordemos que antes de 1933 Alemania era un estado de derecho y esos fusilamientos serían simples asesinatos; esto no era óbice para que el Horst-Wessel-Lied fuera cantado a voz en cuello por los camisas pardas en sus desfiles callejeros desde 1929. Naturalmente, todos los alemanes con estudios notaron el problema, pero decidieron conscientemente ignorarlo —con más intensidad desde 1933. No fue lo único ante lo que cerraron los ojos.


*: Rojos es mi traducción de Rotfront, sobrenombre del brazo armado del partido comunista alemán. Reacción se refiere a las fuerzas policiales (legales) de la época.

Los agujeros del queso

Un pequeño recordatorio para aspirantes a gastrónomo-cultureta indeseable. Esto es un queso de Gruyère:

Cave aged gruyere
Cave aged gruyere, originalmente cargada por TheBazile.

Y esto, un queso Emmental:

Emmental
Emmental, originalmente cargada por diluvienne.

La expresión “como un queso Gruyère” tiene su gracia, porque se refiere invariablemente a alguna cosa plagada de agujeros. Hoy me lo ha recordado este articulo de Amazings.es, pero no es algo nuevo. Puede que la búsqueda "auténtico queso gruyere" arroje como primer y segundo resultados dos enlaces que informan del error, pero a partir de ahí todo son metafóricos contraejemplos: el paraje donde los americanos hacían sus pruebas nucleares, carreteras con baches, paisajes kársticos, el sistema operativo Windows (!), alusiones políticas, alegres actividades sexuales (?), crónicas deportivas de defensas poco eficientes… De todo se puede encontrar en el hipermercado de la información con sólo pulsar siguiente, siguiente, siguiente.

Pero el mundo en general suele tener sus motivos, y este ejemplo quesuno no es una excepción. No hace demasiado tiempo —en 2001, para ser precisos— el obtuvo la en Suiza; a partir de entonces sólo puede llamarse “Gruyère” el queso fabricado de acuerdo con la norma tradicional en el y algunos vecinos. La Unión Europea mantiene y defiende gran cantidad de denominaciones de origen en todo el mundo, para lo que busca la firma de convenios de protección mutua (hace unos meses se firmó el convenio por el que se obliga a los viticultores australianos a cambiar el nombre de casi todos sus vinos, a cambio de facilidades para su acceso al mercado europeo). Naturalmente, la UE respeta las denominaciones de origen suizas.

Pero en esta ocasión había un problema. Francia, el primer productor europeo de quesos (con perdón de Alemania) y de grandeur (sin competencia en este campo) producía un queso al que llamaban gruyère. Con agujeritos pequeños. Aunque Chirac estuvo a punto de declarar la guerra a Suiza —total, el cantón de Friburgo es mayoritariamente francófono, ¿quién lo habría notado?— al final se cumplió aquello de que la ley es igual para todos y Francia hubo de envainarse su queso, cambiándole el nombre. Sólo un poco. Hoy se le denomina , y a sus agujeros también.

Así que la próxima vez que estéis tentados de decir “como un queso Gruyère” podéis haceros los repelentes explicando esta historia, o cambiar la frase a “como un queso Emmental”, que es lo que os estaréis imaginando vosotros y vuestros interlocutores, de todas maneras. O si no, sustituidla por “amasijo de hierros”, que siempre queda bien. Tanto telediario no puede estar equivocado.

Letras y ciencias

Prejuicios, prejuicios. Todavía quedan ingenieros que miran por encima del hombro a sus compañeros en la cola del paro, licenciados en Filología. Pero lo cierto es que la tradición cultural del país se ceba más en la relación contraria, la que tiende a ver a científicos y gentes de números en general como un hatajo de zotes y garrulos, a no confundir con los gárrulos, que son de otra especie. Incultos y despreciables, hez hedionda y homogénea que viene, con sus cálculos y su árida racionalidad, a mancillar el legado inmemorial de las letras puras y del “que inventen ellos”. Los de la pérfida Albión, sin duda.

Hoy sólo quería mostrar como un ignaro como yo, sin más idea de la noble lengua de Aristófanes y Esquilo que su alfabeto, aprendido en largos años de instrucción matemática y física, y apoyándose en la cultura científica más elemental, puede extraer significado de un texto en griego moderno escogido al azar. Que ya es mucho:

Μόνο με τα ειδικά Geomag Panels μπορείς να φτιάξεις πάντοτε στερεές και συμπαγής κατασκευές! Τα Geomag Panels είναι διαφανή και ποικιλόμορφα: για ακόμα πιο μεγάλες και πολύχρωμες δημιουργίες!

De la caja de un juguete de mi hijo: Geomag Panels es lo único escrito en alfabeto latino. Son unas bolitas y unas barras magnetizadas que permiten construir diferentes figuras. Muy entretenido. Ahora, ¡a descifrar!

Μόνο
“mono”. Como en monoaural, o monocasco, todas las palabras que empiezan por mono- indican que algo es único, que sólo hay uno.
ειδικά
“eidika”. De la Filosofía de 3º podría salir algo parecido: eidético, que se refería a la esencia de las cosas. Algo así como “mismo”, entonces.
πάντοτε
“pantote”. Si empieza por pan-, es que se refiere a “todo”, como en panteísta.
στερεές
“sterees”. ¡Estéreo! Que tiene volumen.
διαφανή
“diafane”. Transparente, diáfano.
ποικιλόμορφα
“poikilomorfa”. Esta es interesante. Recuerdo poiquilotermo (animal de temperatura corporal variable, o más comúnmente “de sangre fría”). Por su lado, -morfo es un sufijo que indica “forma“, como en amorfo (sin forma). “Formas cambiantes”, pues.
μεγάλες
“megales”. Esta es fácil: grande, muy grande.
πολύχρωμες
“polijromes”. Más fácil todavía: de muchos colores, policromado.
δημιουργίες
“demiourgies”. ¿Recordáis el demiurgo de Platón? Como la Filosofía es de letras, igual estoy haciendo trampa. Lo cierto es que cuando la quitaron del currículo común del bachillerato fue un día triste. ¿El significado? Pongamos que crear.

¿Que se puede sacar en claro?

Sólo (con los) propios Geomag Panels blablabla completamente tridimensionales (y) blablabla. Geomag Panels bla formas transparentes y cambiantes: blabla grandes y multicolores creaciones.

También podía haber leído las traducciones en otros idiomas, pero hubiera sido menos divertido.