Alarma social

Como apasionado del transporte público en general y ferroviario en particular soy un frecuente husmeador de las páginas de ecomovilidad.net. Su gran labor divulgativa y de denuncia de deficiencias en el sistema que acarrea regularmente nuestras carnes de un lado a otro no rehuye en ocasiones del uso de la ironía para destacar cuestiones que, en un texto más técnico, podrían pasar desapercibidas. Continue reading “Alarma social”

La televisión que olía a cera

Soy ateo y acabo de volver de unas reparadoras vacaciones de Semana Santa que… ¿Cómo, vacaciones en Semana Santa? Sí, claro. ¿Por qué no? Tengo la útil costumbre de sincronizar mis descansos con las festividades oficiales. Os podréis imaginar: trabajo cuando mis clientes, mis compañeros, mis proveedores trabajan. Y descanso cuando ellos descansan, aunque no siempre —debido a mi condición de autónomo emprendedor. Qué terrible contradicción la que alberga mi alma: debería trabajar todos los domingos y descansar los miércoles; poner hitos de obligado cumplimiento todos los días 25 de diciembre y no separarme del ordenador en Jueves Santo… Todo ello para dar gusto a algún aleatorio transeúnte que se acercó a una iglesia por última vez en una boda y que, pese a declararse «católico» no podría recitar de carrerilla el Credo o ¡incluso! los siete pecados capitales.

i-find-your-excess-of-faith-disturbingDecía: vuelvo de vacaciones y me encuentro con esta entrada de @Rinze: El Papa abre el telediario. Otra vez:

[…] Me ha dado la sensación de que en los últimos días, o bien Paco ha abierto el informativo (el parte, como dice mi abuela), o se ha conectado en directo con el Vaticano para algo que no era ni remotamente noticiable, o ha habido un reportaje de contenido religioso que nos recuerda que vivimos en un estado aconfesional no practicante.

Para acto seguido enlazar con una campaña de Europa Laica y el Observatorio del Laicismo, quejándose de lo empapado que está todo en agua bendita por los medios y fuerzas de propaganda del Estado. Puede que el consumo del hinternec haya desplazado en mí casi toda la televisión que antaño veía, pero así y todo me ha faltado tiempo para sumarme. Aquí tenéis mi carta de queja a la Defensora del Espectador, por si sirve de inspiración a alguien. Con la pedantería dialed up to eleven.

Estimada Defensora:

Conocido y comprendido el grado en que los españoles como colectivo practicamos —y no «aceptamos como una vaga herencia de nuestros padres sin apenas reflexionar»— la religión católica, encuentro el exceso de fe de su cadena… molesto. ¿Por qué tanta insistencia en llenar la parrilla de contenidos con olor televisual a velones encendidos? La expansión de las noticias prorreligiosas en sus informativos, cada vez más manifiesta, parece estar diseñada para que los que nos consideramos laicos y ajenos a toda religiosidad ejercitemos nuestras dotes de zapping veloz. Lo que personalmente haría sin mayores consideraciones, de no ser por un detalle sin importancia: mis impuestos también financian tales orgías mediáticas de palio e hisopo.

Al parecer, dos asociaciones de cierto peso intelectual como Europa Laica y el Observatorio del Laicismo han presentado ante usted una queja a la que me sumo con mi pequeña contribución. Le reconozco que no espero resultados de esta gestión —espero que comprenda que como ateo no se los puedo rogar al Altísimo. Sin embargo, le agradezco de antemano su atención y su buen hacer en aquellas cuestiones en las que sí disponga de capacidad para velar por los derechos de sus, todavía, numerosos espectadores.

Le saluda muy cordialmente en Cristo o fuera de él:

Iván Rivera

Si queréis enviar vuestra nota de protesta, no dejéis de hacerlo siguiendo las instrucciones de @Rinze aquí. Y aviso: cuando manden los míos pasaremos en La 1 combates dialécticos y no tan dialécticos entre seguidores de Monesvol y adoradores de los Primigenios a todas horas. Con especial énfasis en el horario infantil.

Stiglitz contra Stiglitz

Joseph Stiglitz (foto Wikimedia Commons)

Observad:

Stiglitz advierte de que pedir el rescate podría ser un suicidio para España, El País, 15/09/2012

En una entrevista con EFE Stiglitz ha dejado claro que la oferta del Banco Central Europeo de una compra ilimitada de bonos a cambio de satisfacer condiciones aún no especificadas “suena claramente a rescate” y a una oferta de ayuda “a cambio del suicidio”. […]

Y ahora:

Joseph Stiglitz: «España debe pedir el rescate cuanto antes», ABC, 18/09/2012

[…]

—¿Debe España pedir el rescate?

—España permanecerá en el euro ya que la población entiende que el precio de salir es demasiado alto. Dicho esto, debe pedir el rescate cuanto antes. Hasta entonces, el dinero continuará yéndose del país y no volverá. España no puede recuperarse por sí sola. […]

¿Qué ha ocurrido? ¿Ha perdido la razón el pobre Joseph? ¿Apuesta por el suicidio económico de España? ¿ABC, El País o ambos interpretan o traducen mal al Nobel de Economía? ¿Ni cuatro días de memoria a corto plazo nos dan ya los medios de manipulación de masas?

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Busca la diferencia

Llevo un tiempo notando la aparición en periódicos on-line de cierta publicidad con motivación ideológica: se trata de una supuesta encuesta de Internet, con una única pregunta, tremendamente elemental. A cambio del voto se ofrece, generalmente, la posibilidad de ganar un coche. Ahí va un ejemplo pescado en El País:

Si en El País los parroquianos suelen cargar a izquierdas, ya es curioso que salga Rajoy como “la solución de España”. Casi entran ganas de marcar el no en un arrebato de santa indignación. Pero si eso es lo que se ve por los prados de Villabajo… ¿qué verán los de Villarriba?

Busca la diferencia.

Mentiras, malditas mentiras y ¿cómo seguía?

Dice José Luis Feito, presidente de la Comisión de Economía de la CEOE que los costes laborales en España son “mucho mayores” que en el resto de países europeos (El País, en La CEOE achaca el auge del paro a que los salarios en España son “mucho mayores” que en Europa). Y dice muchas cosas más, según este mismo periódico, que al no citar otras fuentes se responsabiliza de la fidelidad última de sus paráfrasis. Es decir: lo único realmente dicho por el señor Feito al respecto de los costes laborales son las dos palabras mucho y mayores. El resto del fragmento noticiable está parafraseado de sus declaraciones originales, fueran éstas cuales fueran. Pero, ¿por qué toda esta complicación por una noticia de lo más vulgar?

Porque, con toda probabilidad, es mentira. Basta con acercarse por Eurostat y consultar las tablas de costes laborales, en particular la tps00174, que recoge los costes mensuales. No dudéis en hacerlo; siempre es esclarecedor acudir a las fuentes originales de los datos. Os avanzo lo que váis a encontrar con un mapa, que siempre queda muy serio en un blog:

Los números (costes laborales en euros mensuales por empleado a jornada completa): España, 2279,8 €. Media de los 27, 3027,7 €. Máximo de países grandes (Reino Unido), 4512,4 €. Mínimo de países grandes (Polonia), 996,9 €. ¿Qué conclusiones podemos sacar de este baño de realidad?

  1. El señor Feito miente. Como cualquier consumidor —el recurso que consume son horas de persona, aunque suene crudo— el precio de su insumo le parece caro y quiere bajarlo. Tiene la misma legitimidad que yo cuando me quejo del precio de las piñas en la frutería. Es decir, respetable, pero ignorado. Quizá un poco más ya que representa a una organización: en este caso, el equivalente estaría en una organización de consumidores, pongamos FACUA, quejándose de ese mismo precio. También respetable, pero “esto es lo que hay, si lo quieres lo tomas y si no lo dejas”.
  2. El País parafrasea mal, sin querer. En fin, la calidad de los medios ya no es la que era desde que llegó la señora cadavérica vestida de webs y con guadaña de bytes a llevárselos.
  3. El País parafrasea mal, sin querer evitarlo. ¿Qué pretende conseguir? Una advertencia: el agit-prop mezclado con la psicología inversa es un combinado peligroso: deja mucha resaca.
  4. Todos dicen la verdad, y Eurostat está controlado por Zapatero. Naturalmente, esta es la opción más probable: ¿acaso se puede demostrar que Eurostat no esté controlado por Zapatero? (Minipunto extra si en la explicación se incluye una referencia al 11-M, HAARP o los templarios).

Como dicen por los bares de la pérfida Albión, pick your poison.

Certidumbres de la web

Lo que llaman algunos web 2.0 está sin duda llena de incertidumbres, como prácticamente cualquier empresa humana. No queriendo ser menos, el artículo de hoy en El País “Incertidumbres de la ‘web’ 2.0” supone una incógnita sobre el nivel de inteligencia del (o los) editores que han admitido semejante saco de borra en un periódico que antes de que Internet pusiera en peligro su modelo de negocio —y el de sus aliados pseudoartísticos— solía desplegar mayor nivel intelectual. Desgraciadamente, ni siquiera la densa sopa de erratas contenidas en el texto pueden tapar el olor de los errores de fondo, aunque por intentarlo que no quede: My Space (partido con espacio porque el nombre lo sugiere), adversiting, Silycom Valley, cost per mil, Lessing (¿Doris Lessing? ¿Qué tiene que ver con Internet?) o Andersson (¿uh? ¿No sobrará una s?)

Es peor el oportunismo del autor, que aprovecha credenciales, un poco de zeitgeist manifiestero y —supongo— contactos para colar un texto que podría tildarse erróneamente de incalificable. ¿Erróneamente? Por supuesto que puede calificarse: es un cólico intelectual. Algunos grumos de verdad flotan en el denso magma del artículo sin alcanzar a colocarlo en la categoría de aceptable, por el mismo motivo que unas gotas de vino en un tonel de heces no las convierten en vino. ¿Netscape frente a Google? ¿El futuro está más en el litio que en el silicio? ¿Y por qué no en el osmio o en el rutenio? ¿Qué inextricable proceso mental lleva al articulista a plasmar tales sinsentidos? Desafortunadamente (o afortunadamente, si lo que buscamos es espectáculo telecinquista) la imbecilia no termina ahí. “Solamente My Space [sic] cuenta con un modelo de beneficios”; no importa que Twitter haya alcanzado la rentabilidad hace poco y que Google siga ganando dinero a manos llenas. ¿Por qué MySpace es especial? “[…] porque está ligado al tráfico en el teléfono móvil”. Gensanta. No más que Facebook o que el propio Twitter, que funciona por SMS en los EE.UU. y en Reino Unido. Sigamos, no obstante: “las pequeñas y medianas empresas no acaban de entender Internet”. ¿En todo el mundo? ¿En el portal del articulista? ¿Qué se entiende por entender? “Los anuncios en redes sociales no son atractivos para las grandes compañías”. Es de suponer que sí lo son para las pequeñas, con egos mucho menores que les permiten soportar la afrenta de soportar, en la misma página, anuncios de la competencia. Igual que en las vallas de carretera o en los lineales de los supermercados.

Algo cierto como la regla 90-9-1 de Nielsen no es más que el reflejo en el mundo de Internet de un principio más general de la distribución de la información: la ley de Zipf. En este contexto, no es más que una obviedad inane. Aderécese con una dosis enlatada de apocalipsis P2P y una proclama ideológica contra Lessig y Anderson (¡ambos mal escritos!) sin más justificación que la que esgrimen muchos de sus seguidores para apoyarlos y ya tenemos un texto digno de un periodismo 2.0, incoloro, insípido, y directo al inodoro.

Especial artista espacial

Madre mía. Otro engendro espacial sin pies ni cabeza en Público. Reproduciendo una nota de Efe en el artículo La artista Alicia Framis recorre las calles de Nueva York vestida de astronauta, al principio no se sabe si la citada tiene una idea de lo que está diciendo similar a las de aquella miss del concurso en el que el embajador ruso, parte del jurado, le inquiría su opinión sobre su país. “Rusia es bonita, con sus montes y sus valles… Hay mucho ruso en Rusia.” O algo a tal efecto. La señora Framis, o su reportero —concedamos temporalmente el beneficio de la duda— se descuelga con una perla como esta:

Me sorprende ver que, en pleno siglo XXI, todavía no se haya enviado a ninguna mujer al espacio […]

Le presento a Valentina Tereskhova, que estuvo tres días en órbita a bordo de la Vostok 6, cuatro años antes de que usted naciera. Wikipedia es su amiga, y le permitirá consultar la lista de las otras 54 mujeres astronautas, que incluyen a Judith Resnik, Christa McAuliffe, Kalpana Chawla y Laurel B. Clark, fallecidas en los accidentes del Challenger y el Columbia, Anousheh Ansari, la primera turista espacial, y muchas otras que han conseguido hazañas increíbles —y menos increíbles. Tal vez, quiero pensar, sea un error de transcripción, y donde dice lo de “enviar al espacio” se refería a la Luna, lo que sería muy cierto. Si la NASA hubiera estado obligada a cumplir con las leyes de paridad españolas, nuestro satélite habría sido pisado por tres mujeres. Pocas, lo sé, pero es que no ha ido todavía mucha gente y la cosa no tiene visos de cambiar en la próxima década. Claro que ahí está Framis con su optimismo irrefrenable, disipando las dudas acerca de si se nos están relatando sus opiniones tal cual son, o filtradas por el tamiz de algún hábil periodista:

Ya se están preparando los primeros viajes de turistas a la Luna y recientemente la NASA encontró agua. Creo que en dos años podríamos ver a un primer grupo de personas viviendo en la Luna.

Este es el mismo optimismo que va a mantenerla dando vueltas durante quince días por Nueva York, vestida con un traje soviético Sokol de diez kilos. Ánimo. Durante ese tiempo puede reflexionar sobre la moda en el espacio, sobre la que nos ofrece esta interesante opinión, emitida sin duda antes del comienzo de su aventura:

La moda espacial del momento es completamente militar y muy parecida a la idea de Star Trek, pero en pleno siglo XXI vemos que nos gusta vestir diferente y muestra de ello son las numerosas tribus urbanas.

Ya me gustaría ver a alguien vestido de gótico en un traje espacial. Sólo es una sugerencia, pero podría ser interesante prescindir por un tiempo de los piercings. Framis, que también presentará una muestra sobre arquitectura, nos recuerda que en el espacio también prescindiremos de las suelas de los zapatos o de las escaleras, para vivir una vida de “360 grados*”. Ignoraba que, viviendo aquí, en el suelo, no nos dejaran darnos una vuelta entera en nuestras casas. Es eso, o Framis vive en un tubo y todavía no le han dicho que las soluciones habitacionales del Gobierno son mucho más amplias. Que alguien corra la voz, por favor.


*: No me puedo resistir, lo siento. Hay una forma correcta de decir lo que Framis quiere decir. “Vivir una vida de 4π estereorradianes”. Pero suena tremendamente repipi, es cierto. Bueno, así es la vida.